Nuestra historia, nuestro camino

Instituto de la Nueva Luz

Aquí, cada persona encuentra el camino que necesita según la etapa en la que esté. Mental, emocional, física o espiritualmente, puede trascender cualquier bloqueo y reconectar con su verdadero poder.

Enrique Sánchez

Alba Harnal

Enrique Sánchez

Durante años viví anestesiado en una lucha interna que parecía no tener fin. Las adicciones eran mi refugio, mi huida para no sentir los sentimientos que había dentro de mí. Me castigaba a mí mismo una y otra vez, desconectado de mi esencia, creyendo que la vida era solo sufrimiento y que todo mi alrededor tenía la culpa.

En lo profundo de mi inconsciente habitaba una herida que marcó mi vida desde antes de nacer: mi madre esperaba una niña, y al descubrirse que era un niño, sentí rechazo en el vientre. Crecí con una sensación invisible de no ser suficiente, de no ser validado, y toda mi vida giró en torno a buscar esa validación que nunca tuve. Cada relación, cada decisión, cada caída… todo estaba contaminado por esa raíz inconsciente.

Toqué fondo. Y en esa oscuridad entendí algo que me cambió para siempre: si mis decisiones me habían llevado a la ruina, también podían llevarme a construir un destino diferente. Fue el instante en el que dejé de ser víctima y comencé a convertirme en el arquitecto de mi vida.

Al dejar las adicciones, apareció un vacío inmenso. Sin anestesia ni distracciones, me encontré frente a una vida sin rumbo y sin sentido. Entonces surgió la pregunta que me abriría un nuevo camino:

¿Para qué estoy vivo?

Ese vacío me llevó a buscar respuestas. Me formé en coaching e inteligencia emocional, en constelaciones familiares, en hipnosis y regresiones, en reprogramación mental de alto rendimiento, en terapias energéticas como LNT. Cada formación era un escalón en mi proceso de autosanación y, al mismo tiempo, una herramienta para acompañar a otros.

Descubrí que la verdadera transformación no ocurre en la superficie, ni con afirmaciones vacías ni con fuerza de voluntad. La verdadera transformación ocurre en el subconsciente, en ese sistema oculto que gobierna nuestras emociones, decisiones y resultados. Fue al llegar ahí, al reprogramar mi herida de rechazo y dejar de buscar validación fuera, cuando por fin me liberé.

Ese fue mi punto de no retorno. Comprendí que todo ser humano puede reescribir su historia desde la raíz, y que mi misión era acompañar a otros a hacerlo.

Hoy, mi vida es la prueba de que el dolor puede convertirse en propósito.
Mi don es la precisión quirúrgica para detectar el programa raíz que gobierna a una persona y guiarla a reprogramarlo. Mi fuerza es la voluntad inquebrantable que desarrollé al superar mis propias adicciones.

Hoy mi legado es mostrar a cada persona que su poder interior es real y está esperando ser despertado.

Alba Harnal Kirtan

Desde pequeña sentí el llamado de lo espiritual. Con solo ocho años, en medio del bullying que sufría en el colegio, descubrí la fuerza de rezar cada noche. Esa conexión y la fe me sostuvo en los momentos más duros.
A los quince, la vida me mostró que había algo más grande de lo que podía ver. Cuando mi mejor amigo despertó del coma, yo también desperté en mi cama a la misma hora exacta. Fue una señal. Ese mismo año decidí iniciarme en Reiki. Recuperé la conexión con mi mundo interior y comencé a abrirme al poder de la energía y la canalización.

En mi camino, viví relaciones en las que no me sentía querida ni valorada. Esos vacíos me llevaron a profundizar en mis procesos internos y el kundalini yoga me salvó, además de que empecé a tener visiones de vidas pasadas y a entender patrones de esta vida, que con el tiempo, mi padre —también terapeuta— me enseñó hipnosis y terapia regresiva. Comprendí que mi misión era acompañar a otros a liberar el dolor causado en esta y otras vidas para transformar el presente.

Mi gran despertar llegó con el Kundalini Yoga. Ahí me atreví a separarme de una relación de 7 años, soltar los miedos y descubrir mi verdadero valor. Viajé a India y Tailandia para formarme en yoga, me especialicé en kundalini yoga para la mujer, PNL, EMDR, desprogramación emocional de alto impacto, y poco a poco fui construyendo mi propósito: empoderar a la mujer y ayudarla a sanar desde lo más profundo.

Hoy, mis dones son la facilidad de llevar a la raíz del sufrimiento a la persona, y liberarlo, desde el acompañamiento con la canalización, la liberación del trauma y la sanación energética. Además, imparto talleres de tantra para la mujer, danza sexual terapéutica y la sanación del útero, como recursos a la sanación 360 de la mujer para recuperar la alegría y el gozo de vivir.

Cómo nace el Intituto de La Nueva Luz

De la unión de nuestras historias, heridas, aprendizajes y dones, nació el Instituto de la Nueva Luz.

Un espacio que no es solo un lugar de terapia o formación, sino un ecosistema completo de transformación:

Reprogramación mental y emocional avanzada

Eventos vivenciales y retiros transformadores

Programas grupales como Fénix o Abundancia

Proyectos individuales como Sin Límites y Mujeres Luz

Formaciones espirituales en Registros Akáshicos, tantra, sanación del útero y más...

Nuestro propósito es elevar la consciencia humana y liberar el sufrimiento y la limitación desde la raíz.
Llevar luz a la oscuridad y recordar a cada ser que dentro de él habita un poder infinito esperando despertar.

“Somos el puente entre la oscuridad y la luz: acompañamos a las personas a reprogramar su mente, sanar sus heridas y recuperar su soberanía para vivir con libertad y plenitud.”

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